⏱️

Por qué la mano de obra es tan difícil de calcular

Calcular el coste de los ingredientes es fácil: harina, sal, levadura, agua. Pero la mano de obra es otra historia.

El mismo panadero prepara varios productos a la vez. Hay tiempos de fermentación en los que el producto trabaja solo y nadie está encima. Hacer 50 piezas o hacer 500 no cuesta lo mismo por unidad, porque la preparación es la misma. Y una pieza de bollería elaborada a mano no consume ni de lejos el mismo tiempo que una barra hecha casi en línea.

Por eso repartir los sueldos "a ojo", o con un factor de dificultad inventado, da números subjetivos en los que no se puede confiar para tomar decisiones importantes.

📏

Nuestra solución: tiempos medidos, no estimaciones

En lugar de adivinar, medimos. Cada producto se descompone en sus operaciones reales: amasar, dividir, formar, hornear, envasar. Se mide el tiempo real de cada operación directamente en el obrador.

Cada operación la ejecuta un rol concreto —panadero, ayudante, pastelero— con su coste por hora real. Y cuando decimos coste real, nos referimos al coste completo para la empresa (sueldo, Seguridad Social, pagas, vacaciones) dividido por las horas realmente productivas, no el sueldo bruto. Esta diferencia por sí sola ya cambia el resultado más de lo que la mayoría imagina.

Además, distinguimos el tiempo fijo de cada lote del tiempo que depende de la cantidad, y no contamos como mano de obra los tiempos pasivos como la fermentación.

El resultado: cada céntimo del coste de mano de obra tiene una explicación física detrás. Nada de números inventados.

🏭

Los costes indirectos, repartidos con criterio

El alquiler, la luz, el gas de los hornos y las máquinas también forman parte del coste real de fabricar. La cuestión es cómo repartirlos bien.

No lo hacemos a partes iguales ni por intuición. Cada tipo de coste se reparte según lo que realmente lo provoca: el gas y el desgaste del horno según los minutos de cocción de cada producto, y el resto de costes de obrador según el tiempo de trabajo que consume cada producto.

E igual de importante: los costes que NO son de fabricación —las tiendas, el transporte, la administración— se mantienen separados, porque no deben contaminar el coste del producto que sale del obrador.

🎯

Un coste en el que puedes confiar

Aquí es donde nuestro método se vuelve serio. Kostri calcula un coste estándar estable, pensado para fijar precios con tranquilidad sin que cambie cada mes por motivos circunstanciales.

Y al mismo tiempo, permite comparar ese coste estándar con los costes reales de cada mes —las nóminas, las facturas— para mostrar las desviaciones. Si la diferencia es pequeña, sabes que tus números son buenos. Si es grande, sabes que hay algo que revisar.

No te prometemos un número mágico. Te damos un coste calculado con método y lo contrastamos con la realidad, para que puedas confiar en él y mejorarlo con el tiempo.

Qué obtienes

💰
Sabes el coste real de salida de obrador de cada producto.
🚚
Puedes añadir el transporte y los costes de cada tienda para saber el coste final en cada punto de venta.
📊
Descubres qué productos y qué canales de venta te dan margen y cuáles te hacen perder.
🤝
Tienes poder de negociación con datos en la mano: "no puedo bajar de este precio porque mi coste real es este".
🎯
Decides los precios con fundamento, no por intuición.

¿Quieres saber exactamente lo que te cuesta cada producto?

Hablemos
Hablemos — sin compromiso →

Te responderemos en menos de 24 horas